viernes, 22 de agosto de 2008

Crueldad, Reflexión Segunda

La Sociedad del Malestar, eres lo que haces.

Por J.Krabiel


Sociedad, amada sociedad. Eso que se da cuando un grupo de personas deciden unirse por un bien común, alcanzar beneficios y objetivos comunes. La sociedad, como tal, nace de la idea de trabajo en equipo y colaboración, sin ir más lejos, solo hay que buscar su definición en la RAE.

1. f. Reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones.

2. f. Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.

Básicamente, una sociedad como tal busca fines benévolos, si bien la palabra BIEN se ha usado de manera abusiva, al igual que MAL.

¿Qué es el bien y qué es el mal? Se lleva tanto tiempo arguyendo una respuesta concluyente, tantos siglos de debates filosóficos que no alcanzan a definir el bien o el mal en sus formas más puras, si no con ideales de por medio.

Todos sabemos que son, lo tenemos delante de nuestras narices, sabes que cuando ocurre es bueno, pero pocas veces nos damos cuenta que en sí, es el BIEN más puro.

¿De cuál hablo? Es sencillo, y se basa en los actos, no en las ideas. Un acto como tal es lo que es Bueno o Malo, y las personas que lo hagan asumirán también ese adjetivo, y la sociedad que compongan esas personas también lo hará.

Siendo el Bien y el Mal parte de un todo, definámoslo como un círculo. Este círculo puede dividirse en dos, un lado y otro. Dos grandes segmentos que, generalizando, serían el Bien y el Mal. Actualmente todos conocemos bien que el mundo es un gran surtido de grises y no “o blanco o negro”. La idea de la bipolaridad solo se puede usar de manera general o con conceptos simples.

La línea central que atraviesa por completo el círculo es lo que podemos llamar Neutralidad. La Neutralidad como tal es un concepto cuasi inaplicable en cualquier acto ejercido por el ser humano o incluso animales. También se le puede llamar el “Equilibrio” o el “Tao” si pensamos en el dualismo Taoísta.

¿Este equilibrio solo se consigue si diferentes actos se solapan entre ellos, pero que actos son estos?

Para entenderlo debemos definir el Bien y el Mal, lo cual me dispongo a hacer sin temor a equivocarme con ello:

El Mal por si mismo está relacionado con “lo que Daña”. Ocasionar dolor o sufrimiento sería un acto maligno. Aliviarlos sería Benigno. A la par, dar placer o bienestar también sería Benigno.

Cuantas más personas sean afectadas por este acto mismo, su carga Maligna o Benigna sería mayor. Estos actos pueden ser directos (una acción) o indirectos (una decisión).

Siendo así, podemos dividir tanto el Bien como el Mal en tres grados. Los que afectan a un segundo, los que afectan a este y terceros, y los que afectan a estos y a ti mismo. Cuantas más personas salen beneficiadas o perjudicadas, mayor es el bien o el mal. Si salen más personas perjudicadas que beneficiadas, estamos hablando de un acto maligno, y a la inversa.

Diréis que esto es más que evidente, pero amigos míos. Echemos una mirada a la sociedad actual.

No hace falta decir que no vivimos precisamente en una utopía digna de Disney.

Una sociedad como la de ahora, en la que el porcentaje de beneficiados es mayor a la de perjudicados la podemos tachar de Cruel. ¿Por qué? Echemos una ojeada a la RAE una vez más.

1. adj. Que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos.<

2. adj. Insufrible, excesivo.

Si algo cruel es algo que daña sin miramientos, en exceso o inclusive le complace (pues le reporta beneficio) significa que la sociedad está construida por personas crueles. ¿Cómo me atrevo a decir esto? Sólo hay que mirar atrás, en la historia, y ver las veces que el liderazgo de esta sociedad ha actuado en beneficio de mucha gente y no de unos pocos y ellos mismos. No hace falta hacer una estadística para tener una visión clara de que las cosas no van como nos gustaría.

Al igual que el perjuicio a los humanos, el perjuicio indiscriminado sobre animales o el entorno podría ser tachado de maligno y cruel al ser continuo. La cuestión radica en que esta crueldad está viva en la sociedad.

El capitalismo como tal hace necesario el perjuicio de otros para el beneficio de unos, la sociedad del bienestar se convierte en una pantomima que solo beneficia a esos pocos. Y todos tan contentos.

Debemos olvidar a los demás si queremos subir arriba, debemos ir por delante, pisotear. Las personas no son nada, excepto fichas en el tablero, y tu si quieres vivir de verdad debes superar a esas fichas, avanzar por el tablero y coronarte reina, o rey si no eres amante del travestismo.

Al fin y al cabo, todo se basa en una cosa. Vivir.

Si, la cuestión radica en vivir, ni más ni menos. Pero no vivir como respirar, todos existimos, todos estamos aquí. Vivir como ser libres, como ser algo, como ser parte de un todo, vivir como poder crecer espiritualmente, como personas. Que al morir se nos recuerde, que seamos parte de la historia, aunque sea en el recuerdo de unos pocos.

Cuantos más nos vayan a recordar, más hemos vivido y mejor lo hemos hecho.

Eso si ¿Qué es mejor? ¿Ser recordados por el Bien o por el Mal?

Si el mal es dolor, el bien es placer. Si el mal es sufrimiento, el bien es bienestar (valga la redundancia). Si el mal es odio, el bien es amor.

Ser recordado con odio no te hace nadie, excepto un monstruo. Ser recordado con amor te convierte en algo que va más allá de ser persona, porque eres un ejemplo, tú mismo eres ese bien, esa esperanza, eres lo que los demás querrían ser.

El ser humano como especie social necesita de ese bien, pues el odio nos aparta de los demás. Además, da igual el mal que hagas en vida, al final sanará. Si, habrá otros males, pero no serán tuyos. Tú serás un mal más que sufrió el mundo, los que hacen el bien son recordados en singular, como personas únicas.

Dicho así, el fin último de las personas, ser único, no se alcanza con el mal. Te dan una singularidad ilusoria en vida, que se reducirá en polvo.

El problema es que las personas han dado toda la importancia de su existencia a esa vida. Lo único que importa el ahora. Ni el antes ni el después, es el ahora. Creedme si os digo que una rata entonces sería mejor que vosotros, pues ella mira hacia un futuro, aunque sea de manera instintiva, el cual le lleva a reproducirse.

El dinero te dura tanto como lo que tardes en gastarlo, tus actos serán el eco que perdurará en las futuras generaciones.


J.Krabiel

sábado, 16 de agosto de 2008

Crueldad, Reflexión Primera

El hombre y sus actos. ¿La naturaleza nos hizo crueles?
Por J.Krabiel

Hay muchas formas de definir al ser humano y una de las más usadas en el último siglo ha sido “Cruel”. Hoy día existe la afirmación de que el hombre es un ser de naturaleza maligna y solo busca la destrucción de sus congéneres y no tan cercanos. En una carrera de “todo vale” debemos pisotearnos los unos a los otros para demostrar que tenemos derecho a algo en esta vida.
En contraposición, se exponen teorías que afirman que el ser humano es inherentemente benigno, o lo que es lo mismo “por naturaleza es bueno”. Esta teoría, defendida por el anarquismo utópico, era necesaria para que algo como los ideales que se defendían tuvieran sentido. Con una humanidad maligna, la utopía es imposible.

Creo, sin temor a equivocarme, que la naturaleza lo que nos hizo fue “emocionales”.
Mi afirmación, por supuesto, puede ser contradicha con esta otra: “los animales, en su gran mayoría, sino todos, sienten emociones”. Siendo esto verdad, pues son seres sensitivos y capaces de sentir temor y miedo hacia algo, y en algunas especies desarrollas emociones complejas como el cariño (y por lo tanto también desprecio) nos encontramos pues, con que no seríamos los únicos emocionales.
Pero ¡Ah! Valga decirlo, los animales no rigen su vida por las emociones, la rigen por el instinto. El ser humano rige su vida por sensaciones, emociones y sentimientos. Aunque fardemos de ser “el único animal racional” ello es ridículo, si fuésemos racionales las cosas serían muy distintas.

La cuestión es: ¿Guiarse por los sentimientos y las emociones, es bueno o malo?
Todos conocemos la vieja cantinela. La pasión, la lujuria, el lado oscuro, la bestia… todo ello señalado como la fuente del mal dentro del ser humano, como el pequeño diablillo cabroncete que nos anima a cometer actos malvados.
Yo aún no he oído ninguna voz dentro de mi cabeza, para mi suerte o desgracia, pero supongo que el miedo “social” que siempre ha habido hacia esta faceta del ser humano es por algo básico: los sentimientos nos llevan a las emociones, las emociones nos llevan al instinto, el instinto a lo primario y salvaje.
Si una persona es “primaria y salvaje” es indomable, se convierte en silvestre (como las fresas). Una persona indomable no puede ser moldeada, dominada, subyugada.

Se explotó una emoción para suprimir otras emociones. El miedo al “castigo” se convirtió en razón suficiente para no sentir otras cosas. Estábamos dando rienda suelta a nuestras emociones a la par que las reprimíamos. Después a alguien le parece raro que la sociedad actual esté sumida en la confusión.
¿Aquí está la clave de la cuestión? Por supuesto que no.
Sabiendo pues que nos nutrimos psicológicamente de emociones y sentimientos cabe darse cuenta que el ser humano siempre se verá empujado por algo que le es difícil controlar. El perfeccionamiento. Al igual que la propia naturaleza hace evolucionar las cosas, el ser humano espera lo mismo en todo lo que le rodea.
La perfección es, a vistas de hoy, imposible, pero la carrera continúa. Deseosos de mejorar, de innovar, de volverlo todo más profundo, más intenso, muchísimo más emocional, se creó el arte. La crueldad es el súmmum del arte de dañar a otros seres, si se me permite usar la palabra.
La crueldad es el resultado, no el desencadenante. Era difícil que no apareciese, pues el ser humano, la propia evolución, tiende a la perversidad de las cosas.

¿Si el ser humano se guiase por la razón y la lógica nos encontraríamos con la inexistencia de cosas como la crueldad? En realidad, no.
Día tras día se llevan a cabo experimentos con animales vivos, una práctica llamada vivisección. Los científicos que lo llevan a cabo se rigen a rajatabla por principios científicos, lógicos y racionales, con la premisa de que “el fin justifica los medios”. Estos experimentos podrían ser tachados de crueles, despiadados e insensibles. Y he ahí la palabra que quería que leyeseis, insensibles.
La razón y la lógica no entienden de sensiblerías. Dicho así, si solo nos rigiéramos por ello, daríamos más importancia a los resultados y no a lo que a muchos les parece realmente valioso, las personas o la vida.

Sólo hay otra razón por la cual una persona actúe de manera cruel contra otras personas. Si se diera el caso de que obtiene placer con ello, estaríamos hablando de una perversidad que ha alcanzado la cota de “enfermedad mental”. Un enfermo mental no puede simbolizar a la humanidad, son sujetos particulares con una grave crisis emocional y de personalidad en la gran mayoría de casos.


Habiendo dicho esto nos damos cuenta que solo la lógica y la razón sin sentimientos y la enajenación mental pueden llevarnos a actos crueles. Dicho de otra manera, solo los extremismos.
Unos extremos nunca representarán a toda la línea que es la humanidad. Nunca.

Por lo tanto, ya podéis dormir tranquilos. Vuestros vecinos no son asesinos despiadados en potencia.


J.Krabiel

miércoles, 13 de agosto de 2008

Y se abrieron las puertas.

Damas y caballeros, niños y niñas, moluscos y marsupiales.

Caben muchas cosas que decir cuando uno entra en la red de redes con algo nuevo y con el que espera desentonar lo suficiente para que alguien diga “yo leo ese blog”.

Muchos sueños se quedan en polvo, otros a mitad de camino, algunos logran ser centro de debates y unos pocos se convierten en nexos sociales internáuticos de gran influencia en su medio, que es internet y la blogosfera. A lo que yo y mi colega aspiramos no es necesariamente a tener miles de visitas y tener fans enseñándonos su belleza no tan interior en medios fotográficos, sin ir más lejos, solo queremos dar nuestra opinión.

El mundo es… bajo un punto de vista algo pesimista y en su situación actual, la apoteosis de la demencia. Yo no soy precisamente alguien que se tire de los pelos por esta catatonia colectiva y sinceramente, prefiero ser optimista, pensar que el mundo puede ir a mejor, aunque sea, de persona en persona. Tal vez seamos muchos humanos sobre la faz de nuestro planeta tierra, pero si nos leen 5, esos se lo pueden decir a otros 5, y así el árbol crece hasta alcanzar los cielos y el máximo esplendor, que es liberarse de las ataduras de este alarmante sopor.

Pero, disculpad que me desmadre, pues me suelo subir por las ramas y ponerme pseudofilosófico. Solo decir ya que aquí nuestras armas serán las palabras y su munición la ironía y la sátira, la reflexión y la meditación de las cosas. Esperamos que disfrutéis leyéndonos a ambos, divirtiéndoos a ratos y a otros pudiendo abrir vuestra mente a nuevas ideas.


J.Krabiel


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Hola, yo soy la otra parte del dúo.

Como veréis entrada tras entrada, aquí no vamos a dar una opinión sensata sobre la sociedad, si no una realista. Yo marcaré una diferencia muy básica en cada cosa que os diga, y será si os ayuda a sobrevivir o no en ésta biodiversidad que tanto amamos. Y no os lo ofreceré de forma sencilla, tendréis que reíros y entender hasta el mínimo sarcasmo que leáis, para al acabar de leer sonreír y decir... ¡qué jodío está este chico pero qué razón tiene...!

En pocas líneas, pues esto es una simple y mera inauguración, que leeréis para quedaros enganchados y saber que barbaridad pondremos mañana... no os pedimos confianza, ni lealtad, pero sí un pequeño vistazo, que con un poco de cariño se convertirá en una grata tertulia entre pequeñas entidades anti-imbéciles. Y así, por lo menos, no sentirnos tan solos en el mundo, o por lo menos rodeados de ineptitud.


R34