La Sociedad del Malestar, eres lo que haces.
Por J.Krabiel
Sociedad, amada sociedad. Eso que se da cuando un grupo de personas deciden unirse por un bien común, alcanzar beneficios y objetivos comunes. La sociedad, como tal, nace de la idea de trabajo en equipo y colaboración, sin ir más lejos, solo hay que buscar su definición en la RAE.
1. f. Reunión mayor o menor de personas, familias, pueblos o naciones.
2. f. Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida.
Básicamente, una sociedad como tal busca fines benévolos, si bien la palabra BIEN se ha usado de manera abusiva, al igual que MAL.
¿Qué es el bien y qué es el mal? Se lleva tanto tiempo arguyendo una respuesta concluyente, tantos siglos de debates filosóficos que no alcanzan a definir el bien o el mal en sus formas más puras, si no con ideales de por medio.
Todos sabemos que son, lo tenemos delante de nuestras narices, sabes que cuando ocurre es bueno, pero pocas veces nos damos cuenta que en sí, es el BIEN más puro.
¿De cuál hablo? Es sencillo, y se basa en los actos, no en las ideas. Un acto como tal es lo que es Bueno o Malo, y las personas que lo hagan asumirán también ese adjetivo, y la sociedad que compongan esas personas también lo hará.
Siendo el Bien y el Mal parte de un todo, definámoslo como un círculo. Este círculo puede dividirse en dos, un lado y otro. Dos grandes segmentos que, generalizando, serían el Bien y el Mal. Actualmente todos conocemos bien que el mundo es un gran surtido de grises y no “o blanco o negro”. La idea de la bipolaridad solo se puede usar de manera general o con conceptos simples.
La línea central que atraviesa por completo el círculo es lo que podemos llamar Neutralidad. La Neutralidad como tal es un concepto cuasi inaplicable en cualquier acto ejercido por el ser humano o incluso animales. También se le puede llamar el “Equilibrio” o el “Tao” si pensamos en el dualismo Taoísta.
¿Este equilibrio solo se consigue si diferentes actos se solapan entre ellos, pero que actos son estos?
Para entenderlo debemos definir el Bien y el Mal, lo cual me dispongo a hacer sin temor a equivocarme con ello:
El Mal por si mismo está relacionado con “lo que Daña”. Ocasionar dolor o sufrimiento sería un acto maligno. Aliviarlos sería Benigno. A la par, dar placer o bienestar también sería Benigno.
Cuantas más personas sean afectadas por este acto mismo, su carga Maligna o Benigna sería mayor. Estos actos pueden ser directos (una acción) o indirectos (una decisión).
Siendo así, podemos dividir tanto el Bien como el Mal en tres grados. Los que afectan a un segundo, los que afectan a este y terceros, y los que afectan a estos y a ti mismo. Cuantas más personas salen beneficiadas o perjudicadas, mayor es el bien o el mal. Si salen más personas perjudicadas que beneficiadas, estamos hablando de un acto maligno, y a la inversa.
Diréis que esto es más que evidente, pero amigos míos. Echemos una mirada a la sociedad actual.
No hace falta decir que no vivimos precisamente en una utopía digna de Disney.
Una sociedad como la de ahora, en la que el porcentaje de beneficiados es mayor a la de perjudicados la podemos tachar de Cruel. ¿Por qué? Echemos una ojeada a la RAE una vez más.
1. adj. Que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos.<
2. adj. Insufrible, excesivo.
Si algo cruel es algo que daña sin miramientos, en exceso o inclusive le complace (pues le reporta beneficio) significa que la sociedad está construida por personas crueles. ¿Cómo me atrevo a decir esto? Sólo hay que mirar atrás, en la historia, y ver las veces que el liderazgo de esta sociedad ha actuado en beneficio de mucha gente y no de unos pocos y ellos mismos. No hace falta hacer una estadística para tener una visión clara de que las cosas no van como nos gustaría.
Al igual que el perjuicio a los humanos, el perjuicio indiscriminado sobre animales o el entorno podría ser tachado de maligno y cruel al ser continuo. La cuestión radica en que esta crueldad está viva en la sociedad.
El capitalismo como tal hace necesario el perjuicio de otros para el beneficio de unos, la sociedad del bienestar se convierte en una pantomima que solo beneficia a esos pocos. Y todos tan contentos.
Debemos olvidar a los demás si queremos subir arriba, debemos ir por delante, pisotear. Las personas no son nada, excepto fichas en el tablero, y tu si quieres vivir de verdad debes superar a esas fichas, avanzar por el tablero y coronarte reina, o rey si no eres amante del travestismo.
Al fin y al cabo, todo se basa en una cosa. Vivir.
Si, la cuestión radica en vivir, ni más ni menos. Pero no vivir como respirar, todos existimos, todos estamos aquí. Vivir como ser libres, como ser algo, como ser parte de un todo, vivir como poder crecer espiritualmente, como personas. Que al morir se nos recuerde, que seamos parte de la historia, aunque sea en el recuerdo de unos pocos.
Cuantos más nos vayan a recordar, más hemos vivido y mejor lo hemos hecho.
Eso si ¿Qué es mejor? ¿Ser recordados por el Bien o por el Mal?
Si el mal es dolor, el bien es placer. Si el mal es sufrimiento, el bien es bienestar (valga la redundancia). Si el mal es odio, el bien es amor.
Ser recordado con odio no te hace nadie, excepto un monstruo. Ser recordado con amor te convierte en algo que va más allá de ser persona, porque eres un ejemplo, tú mismo eres ese bien, esa esperanza, eres lo que los demás querrían ser.
El ser humano como especie social necesita de ese bien, pues el odio nos aparta de los demás. Además, da igual el mal que hagas en vida, al final sanará. Si, habrá otros males, pero no serán tuyos. Tú serás un mal más que sufrió el mundo, los que hacen el bien son recordados en singular, como personas únicas.
Dicho así, el fin último de las personas, ser único, no se alcanza con el mal. Te dan una singularidad ilusoria en vida, que se reducirá en polvo.
El problema es que las personas han dado toda la importancia de su existencia a esa vida. Lo único que importa el ahora. Ni el antes ni el después, es el ahora. Creedme si os digo que una rata entonces sería mejor que vosotros, pues ella mira hacia un futuro, aunque sea de manera instintiva, el cual le lleva a reproducirse.
El dinero te dura tanto como lo que tardes en gastarlo, tus actos serán el eco que perdurará en las futuras generaciones.
J.Krabiel

1 comentario:
Totalmente de acuerdo (y no te sigo la corriente como a los locos, je, je).
Un saludo
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